Ven, Señor, muéstranos tu
rostro y nos salvaremos.
Veni, et osténde nobis fáciem tuam, Dómine, qui
sedes super Chérubim, et salvi érimus.
Oremos:
Concédenos, Padre todopoderoso, que Cristo, el resplandor de tu gloria, nazca
en nuestros corazones, para que su venida disipe las tinieblas del pecado y
ponga de manifiesto que somos hijos de la luz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Elías volverá
Lectura del libro del
Eclesiástico
48, 1-4.9-11
En aquel tiempo surgió el profeta
Elías como un fuego, su palabra quemaba como antorcha. El hizo venir sobre
ellos el hambre, y en su celo los redujo en número. Por la palabra del Señor
cerró los cielos e hizo también bajar fuego tres veces. ¡Qué glorioso fuiste,
Elías, con tus prodigios! ¿Quién pretenderá parecerse a ti? Fuiste arrebatado
en torbellino ardiente en un carro con caballos de fuego. De ti está escrito
que en los castigos futuros calmarás la furia antes que estalle, para
reconciliar a los padres con los hijos y restaurar las tribus de Jacob. Felices
los que te vieron y murieron fieles al amor, porque
también nosotros viviremos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 79, 2ab y 3b.15-16.18-19
Ven, Señor, a salvarnos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Pastor de Israel, escucha, tú que
conduces a José como a un rebaño, despierta tu poder y ven a salvarnos.
Ven, Señor, a salvarnos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Dios todopoderoso, atiéndenos:
Ven, Señor, a salvarnos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Que tu mano proteja a tu
elegido, al hombre que tú fortaleciste. Ya nunca nos apartaremos de ti:
devuélvenos la vida para que invoquemos tu nombre.
Ven, Señor, a salvarnos.
Deus, convérte nos, illústra fáciem tuam, et salvi érimus.
Aleluya, aleluya.
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y todos los hombres
verán al Salvador.
Paráte viam Dómini,
rectas fácite sémitas eius; vidébit omnis
caro salutáre Dei.
Aleluya.
Elías ha venido ya, pero no lo reconocieron
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
17, 10-13
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los discípulos le
preguntaron a Jesús:
"¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?"
Jesús les respondió:
"Sí, Elías tenía que venir a restaurarlo todo. Pero les digo que Elías ha
venido ya y no lo han reconocido, sino que han hecho con él lo que han querido.
Del mismo modo van a hacer padecer al Hijo del hombre".
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Te pedimos, Señor, que este sacrificio,
signo de nuestra total entrega a ti, te sea ofrecido siempre para que realice
la intención que tuviste al instituir este sacramento y lleve a cabo plenamente
en nosotros tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan
de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para
que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la
plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en
vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Pronto vendré y traeré
conmigo la recompensa, dice el Señor, y daré a cada uno según sus obras.
Ecce vénio cito et merces
mea mecum est, dicit Dóminus,
da-re unicuíque secúndum
ópera sua.
Oremos:
Que esta Eucaristía nos purifique, Señor, de toda mancha y nos prepare así a
celebrar dignamente la Navidad ya próxima.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.